Este río bien quiso dar su nombre al segundo alojamiento ; no fue difícil conseguir su permiso, corre a su pie y desde el primero del año al 31 de diciembre, propone, en toda discreción, acompañaros.
En la planta baja, el alojamiento se forma de un cuarto principal original por sus volúmenes generosos ; una pared encorvada se adapta a la forma del lugar.
Esta pared y la chimenea con la que linda fueron cuidosamente cubiertos de pátina por Veronique, nuestra amiga, auténtica artista de San Florenzo (San Fiurenzo) ; hay que intentar pensar en todo : una parte del muro con piedras visibles fue ahuecada para poner un televisor.
Los muebles están constituídos por piezas a veces desvíadas de su uso inicial por ejemplo estos postigos interiores de ventana se convirtieron en puertas de armario mural.
Abrirse muy grande hacia el exterior, ver todo, oir y concibir, después dar vueltas en su interioridad no sería por fin una de las llaves de la sabiduría ?
En la primera planta, una habitación cómoda impregnada por el olor a pino Laricio (¡hace dos milenios los romanos que ocupaban la costa oriental de Córcega lo usaban para construir sus navíos de guerra !) os permiten descansar cuanto queráis en un decorado a la vez sencillo y de tradición isleña.
Por supuesto, aquí también tendrán discos y libros para acercarse a nuestra isla (Córcega) que ciertas personas piensan comprender pero …
« cruzar Córcega es un largo viaje, el viaje de toda una vida »…(José Fabri-Canti).