Apasionados por prehistoria, más de sesenta sitios megalíticos sólo en el valle del Taravo (Sollacaro, Olmeto, Serra di Ferro, Petreto-Bicchisano, pila-Canale, Moca-Croce, Zigliara, etc.), todos distintos esperan con paciencia, como suelen hacerlo, vuestra visita.
En este sector, varias veces milenarios, Córcega es el primer sitio del mediterráneo : varios miles de lugares prehistóricos ya fueron registrados o están por registrar.
Al principio, la arquitectura de las casas no era más que una necesidad : para protegerse del tiempo pero también de las agresiones siempre presentes.
Son edificios para el trabajo que se integran en el relieve atormentado, de traslado y defensa contra toda intrusión. Más tarde, a partir del siglo 15 aparecerán las primeras casas de notables. En cuanto a las torres, estaban construídas en las cumbres de los pueblos y servían para avisar y proteger a las comunidades vecinas.
Desgraciadamente, sólo quedan escasos vestigios de iglesias medievales del valle del Taravo ; existe hoy en día pruebas tangibles del patrimonio religioso barroco que han traído los monjes franciscanos que poseían tres conventos en la región (60 en toda la isla !) ; es también la oportunidad de descubrir la perfección del arte de los antiguos frescos, hecho viejos.
Si os gustan los frescos, podréis demorarse en Guitera (Vutera), Giovicacce (Ghuvicaccia), Santa María de Siché (Santa Maria è Sichè)…
Nuestra música, nuestros cantos traspasaron las épocas ; son sobre todo, nuestros pastores – poetas y músicos- que transmitieron, gracias a la lengua, nuestras creencias, nuestra memoria, nuestras penas, nuestras esperanzas, nuestra fe en Dios y en la vida.
« Cantadores, improvisadores, no dejaron nada escrito pero siempre impresionaron la comunidad hasta que conservara durablemente su recuerdo. Maestros de un arte sin edad, sanctuarios de la memoria milenaria, aquellas « llamas vivas » siempre contribuyeron en pulir el alma del pueblo ». (J-J Andreani).
En los tiempos remotos, la guitarra y la mandolina (que más tarde vendrá de Italia) no existían ; se cantaba, se bailaba al son del viulinu (violín), de la pirula (flauta) de la cetera (cítara), de la cialamedda (« flauta rústica o caramillo ») y de la caramusa (cornamusa).
Por supuesto, hoy en día, la mayoría de nuestros grupos polifónicos utilizan con felicidad todas especies de instrumentos musicales en los más evolucionados pero el espíritu de nuestra tierra, su memoria volcánica no cambiaron en absoluto : todos, sin excepción, merecen nuestras gracias y nuestro respeto.
¿Cómo saber a qué atenerse entre la ortografía francesa y corsa a propósito de los nombres de los lugares ?
He aquí algunos ejemplos propios del valle del Taravo (Taravu) :
Puerto de Saint-georges : a bocca si San Ghjorghju ; Grosseto-Prugna : u Grussetu è a Prugna ; Santa María Sicché : Santa Maria è Sichè ; Vico : Vicu ; Cardo : Cardu ; Azilone : Azilonu ; Forciolo : u Furciolu ; Campo : Campu ; Canavaggio : Canavaghju ; Frassetto : Frassetu ; Urbalacone : Urbalaconu ; Guargualé : a Vargualè ; Cognocoli-Montichi : Cugnoculu è Muntichji ; Pila- canale : Pila è Canali ; Petreto- Bicchisano : Pitretu è Bicchisgià ; Moca-croce : Macà è a Croci ; Argiusta-Moriccio : Arghjusta è Muricciu ; Olivese : Livesi ; Sollacaro : Suddacarò ; Calvese : Calvesi ; Marato : Maratu ; Serra-di-Ferro : Sarra di Farru ; porto-Pollo : Porti Poddu ; Zevaco : Zevacu ; Corrano : Currà ; Guitera-les-Bains : Vutera i Bagni ; Giovicacce : Ghjuvicaccia ; Sampolo : Sampolu ; Tasso : Tassu ; Ciamannaccia : Ciamannacce ; Cozzano : Cuzzà ; Palneca : Palleca…
Otras identidades pueblerinas existen pero su ortografía es común a las dos lenguas.
Notaréis, en la carretera, que estos datos pueden ser realmente útiles.